Ozzy Osbourne se reunió con sus fans incondicionales para celebrar el lanzamiento de un nuevo álbum

Los últimos días han sido particularmente importantes para Ozzy Osbourne, padre incuestionable del heavy metal y figura esencial del entretenimiento contemporáneo. Este jueves, apareció sorpresivamente en el SoFi Stadium frente a los devotos del futbol americano -durante el medio tiempo del partido entre los Rams de Los Ángeles y los Bills de Buffalo- para interpretar dos canciones, una de ellas nueva; y un día después, lanzó por todo lo alto su décimo tercer álbum en estudio, “Patient Number 9”.

Las actividades que viene teniendo en el Sur de California no terminaron ahí, porque, esta misma tarde, acudió a la tienda de discos Fingerprints, en Long Beach, con la finalidad de ofrecer una sesión de firma de autógrafos semejante a la que tuvo a inicios del 2020 en Amoeba, otra tienda de discos, ubicada por su lado en Hollywood y de dimensiones mucho mayores.

El acto se inició oficialmente a las 2 p.m. y, a eso de las 4.30 p.m., no había terminado todavía, como lo notamos al dar una vuelta por la zona y descubrir todavía la presencia de una interminable línea de personas que se extendía a lo largo de varias cuadras. Por fortuna, tal y como sucedió ayer, el cielo estaba nublado, aunque la sensación de humedad no hacía precisamente que la espera resultara agradable, ni siquiera bajo la sombra del gigantesco muñeco inflable del ‘Príncipe de la Oscuridad’ que se había instalado por allí.

Este es el muñeco inflable que se encontraba colocado cerca de la tienda.

Este es el muñeco inflable que se encontraba colocado cerca de la tienda.

(Sergio Burstein)

Al entrar a la tienda, poco después del inicio de la firma, encontramos a Osbourne frente a una mesa ubicada en la sección del local donde se realizan frecuentemente conciertos de carácter íntimo, sentado en una silla ornamentada de aspecto semejante a la que usó en Amoeba. En vista de la cantidad de fanáticos que pugnaban por verlo, se anunció que el ex Black Sabbath no se tomaría fotos con nadie y firmaría únicamente un artículo por persona, el mismo que tendría que ser una de las versiones -en CD o en dos formatos distintos de vinilo- del nuevo álbum adquirida por adelantado a través de la página de Fingerprints.

Eso no impidió, por supuesto, que viéramos a toda clase de personas llevando bajo el brazo no solo otros objetos relacionados a Ozzy o a Sabbath, sino también numerosas copias de “Patient Number 9”, lo que significaba evidentemente que no todas eran para ellos (y despertó de paso la frustración de alguien como yo, que no pudo adquirir ninguna porque, cuando entró al citado portal, el anuncio de ‘sold out’ era lo único que se conseguía).

Lo curioso es que, en algunos casos -al menos los que vi, porque se me dejó permanecer en la tienda durante cerca de media hora debido a mis credenciales de reportero-, Osbourne dejaba de lado las reglas ya impuestas para colocar su rúbrica en espacios completamente ajenos a su álbum, como sucedió con el hombre que tuvo la fortuna de obtenerla en uno de sus brazos, probablemente con la finalidad de que le hicieran un tatuaje encima.

En ese sentido, e igualmente durante los minutos en que pude observarlo, el intérprete de “Bark at the Moon” fue mucho menos generoso con las palabras, que parecía reservar para quienes le hacían alguna pregunta interesante; de hecho, en muchos momentos, no levantaba casi la cabeza para cumplir con lo que le tocaba hacer. Hay que recordar no solo que este es un artista de 73 años que, como se sabe bien, ha tenido una vida de lo más azarosa, sino que ha estado sufriendo en los últimos tiempos de diversos males de salud que incluyen las secuelas de una caída sufrida en el 2019, la revelación de un diagnóstico de Parkinson un año después y la complicada operación a la que se sometió el pasado mes de junio.

Por ese lado, sus seguidores saben bien que cualquier oportunidad de verlo es invaluable, sobre todo si se encuentran en el Sur de California y están al tanto del reciente anuncio hecho por su esposa y representante Sharon -a quien, curiosamente, no vimos esta tarde, a diferencia de lo sucedido en Amoeba- sobre el regreso de la pareja a Inglaterra tras dos décadas de residencia en Los Ángeles, que se produciría en el 2023 y se debería al estado de violencia en que se encuentra sumergida la sociedad estadounidense.

Pese a todo lo sucedido, Osbourne ha asegurado que no piensa retirarse y que espera estar lo suficientemente recuperado de la cirugía como para regresar a los escenarios y presentar en vivo “Patient Number 9”, un trabajo que incluye colaboraciones de guitarristas tan renombrados con Jeff Beck, Tony Iommi -su compinche en Black Sabbath-, Eric Clapton y Zakk Wylde -su instrumentista más longevo-, y que ha sido muy bien recibido por la crítica. Que así sea.

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