OK, la bofetada ganó. Pero ‘Encanto’, DeBose y hasta ‘CODA’ le dieron el necesario sabor latino al Oscar.

La edición número 94 del Oscar concluyó hace poco en el Teatro Dolby de Hollywood, California, y no le cabe duda a nadie en el mundo que el ‘pequeño’ incidente que se dio entre Will Smith y Chris Rock ha sido de lejos lo más memorable de la ceremonia. De hecho, es algo que no se olvidará y que tendrá probablemente consecuencias imprevistas.

Pero lo cierto es que nosotros tenemos que hablar específicamente de la presencia de la comunidad hispanoparlante en la gran fiesta, y si nos ponemos estrictos, en esta ocasión, la única producción realmente latinoamericana que competía era el cortometraje chileno de animación “Bestia”.

Sin embargo, gracias a un notorio -y controvertido- cambio de formato en la puesta en escena del evento de fama mundial, la presencia hispana en sí se notó ampliamente en el escenario, además de inmiscuirse en diferentes categorías, donde se incluía a uno de los cineastas mexicanos más celebrados de todos los tiempos.

Nos referimos a Guillermo del Toro, cuya cinta “Nightmare Alley” -un ‘thriller’ negro desarrollado en Estados Unidos y con personajes completamente anglosajones- estaba nominada como Mejor Película y que, en el caso de ganar, le hubiera dado al talentoso y simpático realizador tapatío una victoria directa, porque él fue uno de los tres productores del filme al lado de los anglosajones J. Miles Dale y Bradley Cooper (y esta categoría es justamente para los productores).

La suerte del filme se decidió al final del evento, y como era de esperarse, no lo favoreció, porque se trata de un trabajo valioso y a veces fascinante, pero finalmente menor en la filmografía de Del Toro, a quien nadie en su sano juicio le daba opciones de triunfo. Claro que las cosas no salieron necesariamente como muchos esperaban, porque “The Power of the Dog”, una desafiante vuelta de tuerca a los westerns tradicionales que fue la favorita hasta hace poco -pero que ha resultado bastante inaccesible para esos amantes del cine comercial que abundan-, tuvo que cederle la plaza a “CODA”, un drama especialmente significativo para la comunidad sordomuda que, además, cuenta con un papel bastante extenso por parte del popular actor mexicano Eugenio Derbez.

Para ser claros, este triunfo no incluye supuestamente a Derbez, porque se adjudica a los productores; pero el titular del recordado programa “La familia P. Luche” estuvo en la tarima al lado del equipo de trabajo del filme, que incluía, por supuesto, a la directora y guionista Sian Heder, y uno de los ejecutivos directamente premiados lo mencionó, aludiendo también a lo bien que lo pasaron todos en el set gracias a su sentido del humor.

Además, al responder en la sala de prensa la pregunta de un reportero que le daba a conocer que ningún mexicano había estado presente en una película internacional ganadora del Oscar en este rubro desde lo sucedido con Mario Moreno “Cantinflas” en “Around the World in Eighty Days” (1956), Heder tuvo palabras sinceras de reconocimiento para el aludido.

“Eugenio es un actor brillante; no es solamente un comediante”, aseguró. “Su personaje está inspirado en los grandes maestros de mi vida. Fue maravilloso poder encontrar a alguien que le diera tanto humor, energía y vida, y que tuviera una ética de trabajo tan increíble. A fin de cuentas, esta película no representa solo a la comunidad sordomuda; hay que derribar barreras y dejar de contar las mismas historias sobre las mismas personas”.

Ariana DeBose en la alfombra roja.

Ariana DeBose en la alfombra roja.

(Terekah Najuwan / A.M.P.A.S.)

Orgullo gay y afrolatino

En realidad, la latina (no latinoamericana) con mayores opciones en la ceremonia era Ariana DeBose, convertida desde hace tiempo en favorita para llevarse el premio a la Mejor Actriz de Reparto por su destacado rol en la nueva versión cinematográfica de “West Side Story”, donde interpretó a la impetuosa Anita, el mismo personaje que fuera encomendado a la legendaria Rita Moreno en la adaptación inicial para la pantalla grande y que le diera a esta un Óscar.

En su discurso de agradecimiento, DeBose declaró abiertamente ser una “afrolatina queer” e insistió en la necesidad de proteger la identidad que cada quien quiera defender, además de saludar a su madre, presente en el auditorio, usando expresiones que incluyeron brevemente al español.

“Soy la segunda latina en ganar un premio de esta clase, lo que indica que hay aparentemente espacio para crecer y que nos encontramos en un momento hermoso para que se den cuenta de nuestras existencias”, dijo la intérprete en la sala de prensa.

Más allá de las discusiones que se puedan dar sobre la necesidad de tener una nueva adaptación de enormes dimensiones del musical clásico de Broadway sobre los enfrentamientos entre una pandilla anglosajona y otra latina, lo de DeBose (una nativa de Carolina del Norte, con padre puertorriqueño y madre anglosajona) es relevante en el sentido de que ella obtiene este reconocimiento 60 años después que Moreno recibiera el suyo en el mismo apartado.

“No lo veo necesariamente como un momento histórico, sino como una capa encima de otra capa; es la primera vez que un rol femenino ha sido premiado dos veces”, señaló también la joven ante los periodistas que cubríamos el evento. “Pero nuestras Anitas son diferentes; la de Rita es icónica, y la mía acaba de ser reconocida. Yo quise crear una mujer que se sostuviera sola en sus pies y no dependiera completamente de ese legado, pese a que vi a Rita constantemente mientras daba mi discurso”.

“No te podido hablar con ella [tras el triunfo], pero la vi hace unas horas en la alfombra roja; me preguntó si estaba lista y que me dijo que iba a estar apoyándome desde su butaca”, añadió. “Esa clase de apoyo intergeneracional es sumamente importante para nosotros los actores”.

En terrenos aledaños, la comunidad ‘nuyorican’ tenía como representante de lujo a su hijo pródigo, Lin-Manuel Miranda, quien competía en el apartado de Mejor Canción Original por haber creado la letra y la música de “Dos oruguitas”, su primer tema musical hecho completamente en español y cantado además por el astro colombiano Sebastián Yatra como parte de la generosa sección musical del largometraje “Encanto”.

De haber ganado, Miranda se hubiera visto forzado a agradecer de manera virtual, ya que, este sábado, él mismo dio a conocer en su cuenta de Twitter que su esposa había dado positivo al Covid-19 y que él tampoco acudiría a la fiesta por precaución, lo que fue lamentado por algunos de los artistas que recorrieron la alfombra roja.

Sea como sea, y como era de esperarse, la estatuilla quedó finalmente en manos de Billie Eilish y su hermano Finneas O’Connell, autores e intérpretes del tema central de la producción más reciente de James Bond, “No Time to Die”, que es ciertamente elegante y seductora.

“Me dio inicialmente miedo enfrentarme a este proyecto, pero estaba definitivamente decidida a hacerlo, pese a toda la presión que Finneas y yo nos pusimos encima”, contó Eilish en la sala de prensa. “Queríamos representar del mejor modo posible a Daniel Craig en su última cinta como James Bond y representar de paso toda su carrera [en este papel]”. O’Connell agregó: “Era importante que le rindiéramos tributo, pero también que esto sonara a la vez como una canción de Billie”.

Sebastián Yatra canta "Dos oruguitas" de "Encanto" en la ceremonia.

Sebastián Yatra canta “Dos oruguitas” de “Encanto” en la ceremonia.

(Chris Pizzello/Invision/AP)

Imágenes del ritmo

Pero la suerte de “Encanto”, una vibrante cinta que se desarrolla en un paraje ficticio de Colombia, no quedó en lo descrito más arriba. Ni mucho menos. Vamos por partes.

En lo que respecta a los reconocimientos, cumplió lo que había sido determinado por todos los pronósticos al convertirse en la Mejor Película Animada, lo que, para ser claros, favoreció mayormente a anglosajones (los directores Jared Bush y Byron Howard y el productor Clark Spencer), pero incluyó también a Yvett Merino, una descendiente de mexicanos que se crio en Norwalk, California y que trabaja en Hollywood como productora.

“[Este premio] es una muestra del modo en que estamos logrando tener voces cada vez más diversas [en el mundo del cine]”, señaló Merino en la sala de prensa. “Es importante resaltar que contamos con muchísima participación de talento colombiano, de expertos de allá en diferentes áreas; y además, tuvimos el apoyo del Grupo Familia, que es latino y forma parte de Disney”.

“Pertenecemos a este lugar, merecemos estar aquí en Hollywood; nuestras historias son importantes y merecen estar al frente”, agregó. “Necesitamos gente de todo tipo en el ambiente artístico que se involucre en esto. Hay gente que ve a una comunidad de una sola manera, por lo que hay que seguir escribiendo historias que muestren otras perspectivas y que puedan ser vistas por nuestros niños”.

Claro que lo más vistoso para las grandes audiencias fue lo que sucedió con la misma cinta en la tarima del Dolby. Se sabía ya desde hace tiempo que Yatra participaría dándole voz a la citada “Dos oruguitas”, una balada sensible y delicada que, en el estrado hollywoodense -acondicionado en esos momentos para lucir como un paraje selvático-, mostró al vocalista en muy buen estado vocal, luciendo un traje elegante con llamativos diseños de mariposas y acompañado tanto por un competente grupo musical como por una impetuosa pareja de baile tradicional.

Rita Moreno, izquierda, y Ariana DeBose llegan a los Oscar. Al fondo mira Steven Spielberg.

Rita Moreno, izquierda, y Ariana DeBose llegan a los Oscar. Al fondo mira Steven Spielberg.

(Jae C. Hong/Invision/AP)

Y, hace solo tres días, se anunció que habría también una interpretación en vivo de otra pieza del filme, “We Don’t Talk About Bruno”, entonada tanto por Adassa, Stephanie Beatriz, Mauro Castillo, Carolina Gaitán y Diane Guerrero (todos ellos integrantes del reparto) como por la mexicoamericana y angelina Becky G y el boricua Luis Fonsi (que son mucho más conocidos que los anteriores).

Todos ellos participaron en una actuación que empezó muy bien y que resultó tremendamente colorida, pero que fue perdiendo paulatinamente el ritmo con la irrupción de la rapera Megan Thee Stallion, quien, sinceramente, no tenía nada que hacer en el segmento.

La Madre Patria

Ya en el plano iberoamericano, las cartas más notables de España le correspondían a las nominaciones individuales, por proyectos distintos, de la célebre pareja conformada por Penélope Cruz y Javier Bardem. De los dos, Cruz era sin duda la que contaba con mayores posibilidades de triunfo, aunque el consenso de los analistas afirmaba desde hace semanas que su apartado -el de Mejor Actriz Principal- llevaba prácticamente inscrito el nombre de Jessica Chastain, quien interpretó a una controvertida televangelista en “The Eyes of Tammy Faye” y que se fue de hecho a casa con la estatuilla.

“Recibí hace diez años los derechos para contar esta historia, justamente cuando se dio mi primera oportunidad de ser nominada”, recordó Chastain en la sala de prensa. “Es por eso que lo que está pasando ahora es tan importante para mí. Además, tiene un significado muy personal, porque me ha permitido establecer una relación muy particular con los hijos de Tammy que ha cambiado mi vida”.

Por su lado, Bardem estaba presente gracias a su representación del músico, comediante y productor cubano Desi Arnaz en el ‘biopic’ “Being the Ricardos”. Pero, además de la polémica que despertó un papel que según sus críticos tendría que haber sido asignado a un Intérprete originario de la isla caribeña, la categoría en la que participaba (Mejor Actor Principal) tenía desde hace tiempo en la mira a Will Smith por su papel del padre y entrenador de padre y entrenador de las tenistas Venus y Serena Williams en el drama “King Richard”, aunque muchos críticos -entre los que me incluyo- siguen pensando que quien más merecía aquí el triunfo era Denzel Washington por su impecable -e implacable- papel estelar en la impresionante adaptación de Shakespeare “The Tragedy of Macbeth”.

Smith ganó, como lo sabe el mundo entero, y ofreció un larguísimo discurso lleno de lágrimas que resultó ciertamente impactante -y en el que no faltaron las disculpas, pero no para Chris Rock-. Por supuesto, ni se asomó en la sala de prensa.

Otros aspectos

Antes de repasar las siguientes categorías, tenemos que hablar de la polémica decisión de la Academia de no transmitir en vivo la entrega de ocho de sus galardones: los que celebraban al Mejor Montaje, Mejor Maquillaje y Peluquería, Mejor Diseño de Producción, Mejor Sonido, Mejor Cortometraje de Ficción, Mejor Cortometraje de Animación, Mejor Cortometraje Documental y Mejor Música Original. Tres hispanos se encontraban nominados en esos rubros.

Hasta el día de hoy, había incluso confusión por el modo en que se darían a conocer esos resultados, ya que muchos pensábamos que iba a haber una ceremonia previa, realizada una hora antes de la televisada, que se podría ver al menos en la internet (como sucede con el Grammy y el Latin Grammy) y/o en el portal virtual de prensa al que se nos dio acceso.

No fue así, lo que quiere decir que ese segmento se hizo en privado, para ser grabado mientras se realizaba y editado después con el fin de aparecer de manera reducida en la ceremonia “real”. Es de suponer que los ganadores (y bueno, también los perdedores) fueron instruidos para no revelar los resultados hasta que estos se presentaron en la TV, creando con ello una circunstancia de lo más extraña que tiene que haberlos afectado, así como a sus fans, familiares y conocidos.

Para retomar el tema de “Bestia” y abrirle de paso la puerta a un ganador de la Europa latina, habría que decir que, además de su interés artístico -se hizo con la completa técnica de la ‘stop Motion’-, se trata de un título que tiene un poderoso trasfondo social y político debido a que recrea la vida de una siniestra agente de la dictadura pinochetista.

El productor Leo Sánchez y el director Alberto Mielgo en la tarima del Dolby.

El productor Leo Sánchez y el director Alberto Mielgo en la tarima del Dolby.

(Kyusung Gong / A.M.P.A.S.)

Pero es también una propuesta profundamente oscura y perturbadora, lo que no le daba muchas opciones frente a la favorita “Robin Robin”, cuya historia de tolerancia y superación sobre un pajarito criado como ratón resultaba mil veces más edificante (y apropiada para toda clase de público).

Curiosamente, en contra de los vaticinios, la ganadora en el rubro fue “The Windshield Wiper”, un trabajo para adultos (tiene escenas de sexo y de desnudos, evidentemente animadas) dueño de una profunda inclinación artística que analiza a su manera el significado del amor. Pese a no tener diálogos en español, el trabajo, que se desarrolla en diferentes países, es obra directa de un español radicado en L.A.: su director, escritor y coproductor Alberto Mielgo.

“La idea era analizar lo que es el amor en nuestros días en comparación a lo que era en el pasado”, dijo Mielgo en la sala de prensa. “Anteriormente, era algo que se empleaba para crear lazos poderosos cuando crecías trabajando en el campo y protegiendo a tu familia. No sé si somos más felices ahora. Ubiqué esto en varios territorios geográficos porque toca vinculado a diferentes países y sociedades que pueden ser semejantes”.

“No quiero imponer nada, pero Disney no es para mí”, sumó luego, al ser preguntado por su estilo y sus diferencias con las escuelas comerciales de dibujos animados. “He tenido conversaciones con compañías que hacen lo suyo muy bien, y aunque no encuentro cómo podría relacionarme con ellas porque quiero hacer historias para adultos, me parece que son capaces de hacer cosas bellas; también he sido un niño”.

Finalmente, la gran esperanza del Este de Los Ángeles, encarnada en “Please Hold”, un filme de ciencia ficción con contenido social que se desarrolla en el mismo barrio y que fue dirigido por KD Dávila -una joven cineasta procedente de esa zona-, perdió la oportunidad de llevarse el Oscar al Mejor Cortometraje de Acción Real ante el triunfo de “The Long Goodbye”, un contundente título de denuncia política creado, protagonizado y producido por Riz Ahmed (“Sound of Metal”).

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