‘Mouline Rouge’ es un musical que no debe perderse

Desde que se levanta el telón Mouline Rouge cautiva, atrapa, seduce en su mundo de color y música, en el que en cada instante es un reto a la imaginación. Es difícil no enamorarse de esta espectacular puesta en escena.

Al mejor estilo Broadway, Mouline Rouge: The Musical no escatima recursos, ni esfuerzos, ni imaginación ni talento y desde el pasado 30 de julio los residentes del sur de California tenemos la oportunidad de disfrutarla en el Hollywood Pantages Theatre. Si no la ha visto, hágalo. Estará hasta el 4 de septiembre.

Moulin Rouge sigue teniendo uno de los comienzos más impactantes que he visto. En los primeros minutos, después de que se abre el telón, nos enteramos de que Satine ha muerto y que su amado Christian la llora mientras trata de escribir su historia de amor.

¿Es una historia cursi y trillada? No, no lo es, porque el corazón de este musical se encuentra precisamente en la forma agitada y llena de música, color y despliegue de talento con la que se narran los hechos. Es un ritmo frenético en el que el espectador no puede perderse un solo detalle.

La trama, aunque elemental, tiene su grado de complejidad por las emociones que se despliegan. Christian, el personaje central llega a París, y se incorpora con toda facilidad a la vida bohemia que permea la vida de la capital francesa. Su padre le advierte que esa es una ciudad de pecado y se burla de la obsesión de Christian con el amor, las calles de París y sus tentaciones.

Así es como conoce al Argentino y a Toulouse-Lautrec. El objetivo de los amigos es presentar a Christian como un famoso escritor inglés frente a Harold Zidler, y utilizar a Satine. Cuando ella oiga la poesía de Christian quedará maravillada y convencerá a Zidler para que publique a Christian.

Christian se niega a semejante idea y se cuestiona su propia identidad: ¿Es un verdadero revolucionario, cree en la belleza, en la estética, en el amor y en la verdad? Él está convencido que sí y de esa manera aparece el “hada verde” que los lleva a conocer el Moulin Rouge, donde los esperan “las perras de diamante”, las bailarinas del famoso cabaré, que los hipnotizan con sus letras, el can can y Lady Marmalade.

El ritmo es vertiginoso y estoy convencido de que tendría que verla de nuevo para poder captar todos los detalles que están ocurriendo en la escena. La música provoca ganas de levantarse y bailar y corear los temas que son interpretados con voces potentes y educadas.

En esta imagen difundida por Boneau/Bryan-Brown, el elenco en "Moulin Rouge!

En esta imagen difundida por Boneau/Bryan-Brown, el elenco en “Moulin Rouge! The Musical”.

(ASSOCIATED PRESS)

Parecen elogios excesivos y aun así siento que estas líneas no le hacen justicia a este musical que tuve la extraordinaria suerte de presenciar en el día de su estreno. Los invito a que vayan y ustedes mismos comprueben lo que les digo.

La parte sonora destaca porque utiliza canciones conocidas por el público y las ha adaptado a la historia que se está narrando. La versión en tango del clásico del grupo británico The Police, Roxanne, es de lujo, y lo mismo puede decirse de The show must go on de Queen, y qué podría decirse de Come what may, que es todo un clásico musical.

A pesar de tanta espectacularidad, seducción y un toque de erotismo, la obra tiene un mensaje muy claro, y ese es que lo más importante en la vida es amar y ser amado.

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