Las partituras de Encanto y Madres Paralelas exploran la vida y la muerte, al mismo tiempo que aprovechan las raíces españolas

Por pura coincidencia, dos de los nominados de este año a partitura original son para películas con raíces españolas y, en esencia, tratan sobre la maternidad. Ambas partituras reflejan las tradiciones musicales de sus respectivas culturas, y están dotadas de una rica autenticidad por parte de compositores con herencias fuera de Hollywood.

“Madres Paralelas” es la decimotercera colaboración entre el compositor Alberto Iglesias y el director Pedro Almodóvar, una asociación que comenzó en 1995. Siguen trabajando de la misma manera: Iglesias lee el guión, pero espera a que Almodóvar termine de filmar y editar, un proceso simultáneo, antes de componer.

Ven la película juntos en una pantalla grande, dijo Iglesias, y “siento todas las emociones que puedo detectar”.

Esta película está protagonizada por Penélope Cruz en el papel de Janis, una fotógrafa que convence a un antropólogo para que excave los restos de su abuelo de una de las muchas fosas comunes de la Guerra Civil española. También se acuesta con él, tiene un bebé y se hace amiga de una joven madre primeriza, Ana (Milena Smit), cuya vida y bebé se entrelazan con la suya.

Iglesias vio una “gran línea que comienza en el parto y termina en las fosas comunes. No sé si son dos líneas paralelas, pero una significa la vida y la otra la muerte. Y pensé que la música puede estar en este contraste”.

Enseguida empezó a pensar en el final de la película, y se le ocurrió una música que no es un réquiem sino algo más complicado. Introduce ese tema cuando Ana llega a vivir con Janis a mitad de la película.

“Así que la música comienza a vivir con nosotros en ese momento”, dijo. “Es un tema que da esa sombra para el final, pero al mismo tiempo una especie de esperanza”.

Iglesias marcó el parto con un animado baile inspirado en la música pop española de los años 30, “porque la película trata de cómo encontrar la voz de los antepasados y dar esta voz a la siguiente generación. Creo que es una película sobre el amor”.

El ritmo lo mantiene una pandereta, que tradicionalmente han tocado las mujeres en las celebraciones españolas. “Es muy sutil”, dijo, “pero hay pequeñas cosas secretas que quizá el espectador pueda asociar con la vida”.

La parte central de la película está “suspendida en las decisiones y en la tormenta que tiene Janis”, señaló, y optó por ponerle una partitura como la de una vieja película de suspense de Hollywood de los años 30 o 40: imagine las escenas de “Psicosis” de Bernard Herrmann en las que Marion Crane vive con sus secretos culpables.

Iglesias escribió para un quinteto de cuerdas, con oportunidades para solos de instrumentos de viento y piano. En los casos en los que necesitaba una mayor calidad de canto y respiración, grabó un conjunto de cuerdas más grande en los Estudios AIR de Londres.

Según Iglesias, la partitura tiene una calidad general femenina: “La música cuida de los personajes, como una madre con un hijo”.

Componer música para Almodóvar es siempre un placer, dijo, porque “él necesita la música, y le encanta la música”. Las películas del director “tienen un ritmo, un lado soñador, que hace que la música sea muy natural, no más fantástica, sino más real. La música es algo que sale del subconsciente”.

Composer Germaine Franco at poses at the "Encanto" premiere.

La compositora Germaine Franco es percusionista de toda la vida, y distinguió a los distintos personajes de “Encanto” con ritmos únicos.

(Alberto E. Rodriguez/Getty Images for Disney)

“Encanto”

Fantasía y realismo coexisten en la partitura de Germaine Franco para “Encanto”. El musical animado de Disney cuenta con un conjunto de canciones de Lin-Manuel Miranda, pero el latido emocional y dramático está en la partitura instrumental.

Franco es percusionista de toda la vida, y distinguió a los diferentes personajes con ritmos únicos del entorno colombiano de la película. A la protagonista, Mirabel, le dio un joropo intrépido, que se identifica con su búsqueda de respuestas sobre por qué la casa mágica de la familia se está desmoronando.

Para el primo de Mirabel, Antonio, compuso un ritmo inspirado en la selva del Chocó, interpretado por un coro afrocolombiano y una marimba especial que había enviado desde la región del Chocó y que ella misma tocaba.

“No era un documental, así que teníamos cierta licencia”, dijo Franco. “No se trataba de que cada pista de la partitura fuera sólo un ritmo colombiano. Se trataba más bien de probar lo que funciona con la imagen, lo que funciona con la emoción de la escena. Se trataba más de lo que impulsa la narración”.

El efecto, sin embargo, es transportador. Al igual que el espeso ambiente de los insectos y el canto de los pájaros y la vibrante paleta de colores tropicales, la partitura sumerge a los espectadores en un lugar específico de una manera casi táctil.

“No se puede caminar a ningún lado y no escuchar música en Colombia, es imposible”, dijo Jared Bush, quien dirigió la película con Byron Howard. “Caminas por la calle y estás rodeado de ella. Pero se siente muy orgánico y como si fuera en vivo en el momento. Y creo que intentar captar esa sensación es algo que hizo Germaine. Es una partitura de película propiamente dicha, pero al mismo tiempo se siente muy orgánica y real y la escucho como si hubiera músicos en vivo tocando”.

Aun así, este es un cuento de hadas de Disney, y la pieza central de la partitura de Franco es el tema del milagro que encantó a la familia Madrigal y a su casita mágica. Es una melodía que revela capas ocultas a medida que el público conoce el trágico costo del milagro para la matriarca de la familia, la Abuela Alma.

“Terminamos con esa melodía”, dijo Franco, “porque [los directores] sintieron que había un poco de patetismo en ella, debido a la pérdida de la abuela, pero también podía transformarse en belleza y magia”.

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