Francisca Valenzuela le canta a la luz y a la transformación

Han pasado solo dos años desde el lanzamiento de su producción anterior, “La Fortaleza”, y desde hoy, Francisca Valenzuela tiene un nuevo álbum -el quinto de su carrera-, “Vida tan bonita”, lo que constituye una suerte de récord para una artista que solía sacar discos cada tres o cuatro calendarios.

El trabajo fue creado y grabado en Los Ángeles, ciudad que se convirtió en residencia de la cantautora chilena nacida en San Francisco a lo largo de casi seis años, antes de que decidiera mudarse a Ciudad de México, donde vive desde hace unos cuantos meses. Y el germen de la obra fueron las composiciones que desarrolló en su casa del Sur de California mientras se enfrentaba a la pandemia del Covid-19.

“No sabía qué iba a hacer con todo eso, pero el proceso coincidió con el inicio de mi trabajo al lado de [el productor] Sebastián Kryz en un proyecto de Elvis Costello [el álbum de ‘covers’ ‘Spanish Model’], donde hice una versión del tema ‘Hand in Hand’”, le dijo Valenzuela a Los Angeles Times en Español durante una reciente entrevista por Zoom que atendió desde su hogar en la capital azteca. “Todas las canciones que terminaron siendo grabadas, menos una, se escribieron en esos momentos [de cuarentena], y creo que eso es lo que les da una sensación de urgencia, de estar contra el tiempo y de luchar por encontrar pedacitos de luz en medio de la oscuridad”.

Exploración musical

Como viene sucediendo desde hace buen tiempo en la carrera de su autora, “Vida tan bonita” no se ancla en un estilo específico, pese a coquetear con esas vertientes del pop y del synth que son ya habituales en la discografía de la misma vocalista. Hay incluso incursiones en la cumbia, como es el caso del tema “Mundos separados”.

“Estaba buscando un disco que fuera libre, en el que pudiera no solo jugar con estilos y sonidos, sino también con la instrumentación y la grabación”, nos explicó la artista. “Casi todo se hizo en vivo, y todo tiene espacios libres, como sucede con los ‘codas’. Fue muy poco quirúrgico, muy orgánico, casi como una respuesta a lo que pasaba durante la pandemia, donde todo estaba controlado, medido y a distancia”.

“También estaba la idea de buscar esa influencia noventera y ‘dosmilera’, de rock pop confesional, que para mí ha sido formativa, porque se dio durante mi adolescencia”, agregó Valenzuela, aunque es de notar también que el trabajo contiene canciones con elementos del género urbano, lo que no es una novedad para una artista que, como ella misma comenta, había empleado ya el ‘denbow’ en un tema de “La Fortaleza” que se llama “Héroe” y que ella misma define como “un reggaetón existencialista y filosófico” antes de soltar una risa.

Nuestra entrevistada se deja guiar por lo que cada composición le pide al momento de musicalizarla, y en ese sentido, las letras más relajadas de piezas nuevas como “SALÚ” y “Castillo de cristal” se prestan al pop festivo en el que terminan siendo ubicadas. “Esas son canciones que se lanzaron primero como sencillos y que buscaban ofrecer una alternativa a la mirada apocalíptica que se tenía entonces, con el fin de ofrecer algo teatral y emotivo y demostrar que tampoco se trataba de dejarse morir”, apuntó.

Otro de los sencillos se llama “Como la flor”, y para ser claros, no es un ‘cover’ del éxito de Selena. “Nunca me había pasado tener una canción que se llame como otra, al menos que yo sepa; pero esto fue intencional, o sea que no me preocupa”, afirmó la chileno-estadounidense.

Feminismo e intimidad

En estos días, se menciona mucho el término ‘empoderamiento femenino’, hasta el punto de aplicarlo a situaciones que no lo merecen. Las letras de muchas de las canciones de Valenzuela sí pueden recibir de manera justa el calificativo (la palabra “feminismo” figura al menos en una de las piezas del nuevo álbum), pero eso no quiere decir que todas las composiciones incluidas en “Vida tan bonita” vayan abiertamente por ese lado, como lo demuestra “La impostora”, donde habla de sensaciones de tinte psicológico que siente que la limitan como persona.

“Creo que compartir cosas personales o verdades íntimas puede tener un poder de transformación. Hay muchas cosas que las mujeres no han tenido la oportunidad de decir, porque han sido invisibilizadas o juzgadas; el simple hecho de compartir una experiencia o un proceso que generalmente no se muestra ya es subversivo y tiene un impacto social”, aseguró.

Otra imagen reciente de la chilena nacida en Estados Unidos.

Otra imagen reciente de la chilena nacida en Estados Unidos.

(Valentina Palavecino)

“La veta confesional es mi manera primordial de conectar con la música, lo que no impide que haga a veces letras mucho más directas y con mensajes evidentes que no van por el lado biográfico”, añadió. “Pero tiendo a escribir mucho más desde ese aspecto narrativo y personal, lo que tiene también que ver con mi amor por la literatura. Finalmente, lo personal también es político”.

Valenzuela ha lanzado hasta el momento seis sencillos del disco, y todos han llegado acompañados por videos de lo más elaborados y vistosos que, al menos en tres casos, fueron dirigidos por ella misma, tal y como sucedió en dos ocasiones del pasado reciente. Esto deja en claro que sus aptitudes van más allá de lo musical.

“Explorar la parte visual me ha permitido presentar lo que hago de una manera más completa, jugar con diferentes lenguajes, elevar la canción de otra manera”, detalló. “Me encanta el cine y siempre imagino las cosas con imágenes cuando estoy escribiendo o grabando, por lo que creo que esta fue una progresión natural en mi búsqueda artística”.

Curiosamente, Valenzuela tuvo la oportunidad de acceder al puesto por casualidad, cuando la persona que había sido contratada para encargarse del clip de “Tómame” decidió no hacerlo. “Claro que yo había trabajado mucho en la propuesta, por lo que el director de fotografía me dijo que me animara a dirigirlo”, recordó. “Me puse a googlear sobre planos y nombres de los equipos para entender un poco el lenguaje y tener algunas herramientas en el set, y fue algo que terminó gustándome mucho”.

Con esperanza

No podíamos dejar que la cantautora nos abandonara sin obtener sus impresiones sobre el nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, al que ella respaldó desde el inicio de su candidatura y que llegó al poder con un gabinete de mayoría femenina. Cabe señalar que la entrevista aquí presentada se hizo semanas antes de la difusión de los informes que señalan un impresionante aumento en la desaprobación del mandatario y un empeoramiento alarmante de los índices económicos en la nación transandina.

“Siempre apoyo causas [específicas], pero esta fue la primera vez que apoyé a un candidato”, señaló la creadora de “Buen soldado”. “[Boric] tiene un gran reto por delante; estamos todos ahí, expectantes, pero me parece que es un líder político con humanidad, que quiere hacer cosas que no se han hecho nunca en Chile y que está incorporando un nuevo paradigma en la autoridad, en el liderazgo y en la presidencia”.

“Obviamente, va a haber fricciones; imagínate los candidatos que había. No es un tema fácil”, agregó, adelantándose quizás con ello a lo que se vive por allá el día de hoy. “De todos modos, yo no tengo filiación política ni partidaria”.

Valenzuela no vive ya en el Sur de California, pero no se ha olvidado de nosotros. El 29 de marzo, participó en un evento de homenaje a la legendaria y combativa cantautora chilena Violeta Parra que se llevó a cabo en el Museo del Grammy, y a partir de julio, se sumará a la banda mexicana de rock ‘indie’ Camilo Séptimo para emprender una gira estadounidense que llegará al Echoplex de L.A. el 6 de agosto y a The Observatory de Santa Ana un día después. Hay que verla.

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