Del Toro y Argentina triunfan en los Globos de Oro como representantes de los latinos

Tras un periodo de turbulencia extrema que, durante el 2022, los forzó a una realización privada e íntima, los Globos de Oro regresaron hoy por todo lo alto al hotel Beverly Hilton de Los Ángeles, desde donde fueron transmitidos en vivo por NBC, la cadena televisiva que, el año pasado, se negó a hacerlo en vista de la enorme polémica generada por la publicación de una investigación de Los Angeles Times que denunciaba una serie de irregularidades en el seno de la institución encargada de estos galardones.

Pese a que no todos los analistas se encuentran convencidos de que la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood -la mentada institución- haya hecho los cambios necesarios para merecer un retorno tan anticipado, el ambiente de celebración absoluta que se vivió esta tarde desde que se abrió la alfombra roja del espectáculo parecía indicar que todas las faltas del pasado reciente habían sido perdonadas por las mismas personas que le dieron la espalda al evento hace solo unos meses, lo que se presta para un análisis aparte.

Más allá de cualquier controversia, la edición número 80 de los Globos de Oro despertaba también un interés particular en la comunidad latina a la que representamos, y cuyos integrantes tanto locales como extranjeros competían en diferentes categorías.

En el plano de los rubros de mayor popularidad, una de las figuras latinas que más destacaba era Diego Calva, un joven actor mexicano que era prácticamente desconocido en estos lares antes de que obtuviera el rol protagónico en “Babylon”, la nueva cinta de Damien Chazelle (“La La Land”) que incluye en su reparto a estrellas tan encumbradas como Brad Pitt y Margot Robbie.

Calva, que asistió al evento, estaba nominado como Mejor Actor en una Película – Musical o Comedia, y como era de esperarse (su nombre nunca fue voceado como ganador), no obtuvo el premio, que fue merecidamente otorgado al favorito Colin Farrell por su impresionante participación en “The Banshees of Inisherin”.

Un animador de lujo

Curiosamente, la presentadora de este galardón fue la cubano-española Ana de Armas, que fue la primera persona nombrada en el discurso de Farrell, porque este, en un gesto tan galante como desprendido, decidió elogiar lo que ella había logrado en el largometraje “Blonde”.

De hecho, De Armas tenía muchas más posibilidades que Calva en la contienda, ya que, fuera de lo que dijo esa noche su colega irlandés, había sido universalmente aclamada por su interpretación de la legendaria Marilyn Monroe, que le valió una nominación en el rubro de Mejor Actriz en una Película – Drama.

Pero la competencia en su caso era durísima, y el consenso desde hace varias semanas era que la estatuilla debía ser para Cate Blanchett, quien ha causado sensación entre los entendidos con su interpretación de una conductora de orquesta en “Tár”. Blanchett, que en efecto ganó, no asistió al evento, por lo que el momento resultó de algún modo anticlimático.

Claro que, si hablamos de favoritos, el que parecía ser imbatible en la terna donde había sido nominado era el icónico realizador mexicano Guillermo del Toro, director, coguionista y productor de “Guillermo del Toro’s Pinocchio”; y eso es lo que pasó justamente cuando subió al podio para agradecer el Globo de Oro a la Mejor Película de Animación, acompañado por su codirector Mark Gustafson.

Diego Calva a su paso por la alfombra roja.

Diego Calva a su paso por la alfombra roja.

(Jordan Strauss/Invision)

“[El 2022] fue un gran año para el cine, y de ese modo, lo fue también para la animación, que no es un género para niños, sino un medio”, dijo el simpático cineasta ante la audiencia, antes de recordar que el esforzado filme de ‘stop motion’ se rodó a lo largo de casi 1,000 días. “Este es un cuento sobre la vida, la pérdida y la pertenencia. No es una película para niños, pero ellos pueden verla con ustedes”.

La victoria de “Pinocchio”, histórica en el sentido de que esta es la primera vez que una producción latina gana en esta categoría, sacó de circulación a la más que decente “Puss in Boots: The Last Wish”, que competía en la misma terna y merecía la inclusión, pero no el triunfo. La secuela del ‘spin-off’ de la saga de “Shrek” no fue creada por latinos, por lo que, en el caso de haber ganado, no hubiera beneficiado directamente a uno ‘de los nuestros’; pero contó con una abundante presencia iberoamericana, sobre todo en el área de las interpretaciones vocales.

De todos modos, fue representada en el auditorio por la mexicana Salma Hayek y el mexicoamericano Harvey Guillén, quienes tuvieron una divertida intervención en la transmisión por internet de la alfombra roja y que, más adelante, fungieron como presentadores de manera conjunta.

Del Toro no tuvo la misma suerte en la categoría de Mejor Canción Original – Película, donde estaba también muy bien posicionado en cuestiones de prestigio, pero que terminó siendo adjudicada a M.M. Keeravani, compositor de “Naatu Naatu”, tema principal del filme indio “RRR”.

Santiago Mitre y Ricardo Darín en el podio.

Santiago Mitre y Ricardo Darín en el podio.

(Rich Polk/AP)

Gauchos de lujo

Una de las más grandes sorpresas del evento fue la victoria de “Argentina, 1985” en la categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa, en vista de que la favorita parecía ser “Close”, de Bélgica. La cinta sobre el Juicio a las Juntas -que es excelente- era la única representante latinoamericana y la única propuesta en español no solo del rubro, sino del evento entero, lo que hace que su logro resulte todavía más trascendente.

El director, productor y coguionista del filme, Santiago Mitre, tuvo la buena idea de subir al escenario al lado del protagonista de la producción, Ricardo Darín, a quien describió con pertinencia cono “uno de los mejores actores del mundo”.

Mitre dijo una que otra palabra en español, pero su discurso, básicamente en inglés, resaltó la importancia de la democracia y abogó por “la gente que está luchando ahora mismo por ella”, lo que podría ser interpretado de diferentes maneras ante los sucesos que se vienen produciendo en diferentes países sudamericanos.

Más allá de los halagos que Sean Penn prodigó a los “jóvenes iraníes que se han levantado” y “al movimiento femenino de Afganistán”, este fue el único otro momento en el que se insinuó algún comentario de tipo político en una ceremonia de más de tres horas que optó abiertamente por la superficialidad.

Lamentablemente, las expresiones de Mitre, así como las de Darín, a quien le cedió luego del micrófono, fueron severamente interrumpidas por la música que se coloca cuando se busca que un ganador deje de hablar, y que, para ser honestos, se empleó en varios casos, con la excepción de Steven Spielberg, quien parece ser intocable y al que se le dejó decir todo lo que quiso.

Jenna Ortega era una de las nominadas.

Jenna Ortega era una de las nominadas.

(Jordan Strauss/Invision)

Sin suerte en la tele

Yendo al plano televisivo, la presencia latinoamericana más auspiciosa en los Globos era la de Diego Luna, el reconocido actor mexicano que se puso a la delantera de “Andor”, la serie de Disney+ vinculada a la saga de “Star Wars” que le dio una nominación como Mejor Actor en una Serie – Drama.

Sin embargo, Luna estaba lejos de ser el favorito; ese puesto le correspondía a Bob Odenkirk, de “Better Caul Saul”, que, increíblemente, fue dejado de lado cuando se anunció que el ganador era Kevin Coster por su papel en “Yellowstone”.

Costner no asistió a la ceremonia porque, según la presentadora Regina Hall, “la inclemencia del clima lo obligó a quedarse refugiado en su casa de Santa Bárbara”, lo que sonó inicialmente a broma pero, como lo comprobamos después, fue la explicación real dada por el famoso intérprete para justificar su ausencia.

Desafortunadamente, el soberbio ‘spin-off’ de “Breaking Bad” no tuvo oportunidad de celebrar como se lo merecía minutos después, cuando, de manera inesperada e injusta, el premio a la Mejor Serie de Televisión – Drama fue entregado a “House of the Dragon”, un show que, en opinión de muchos, es una precuela particularmente desafortunada de “Games of Throne”.

En lo que respecta a las personalidades latinas nacidas en los Estados Unidos, es inevitable destacar a la descendiente de mexicanos y puertorriqueños Jenna Ortega y a la mexicoamericana Selena Gómez, quienes estaban nominadas en el mismo rubro (Mejor Actriz en una Serie de Televisión – Musical o Comedia) por “Wednesday” y “Only Murders in the Building”, respectivamente, pero que fueron desplazadas por Quinta Brunson, protagonista de “Abbott Elementary”.

También hubo latinos en el área de los presentadores de premios. Como lo dijimos ya, De Armas fue uno de ellos, y resultó incluso felicitada por su propia labor histriónica mientras lo hacía; además, mencionó la adolescencia que tuvo en su país de origen, viendo películas cubanas y admirando a actores cubanos a la vez que se exponía al cine hollywoodense (algo que, como lo ha contado en otra ocasión, fue posible debido a un vecino que contaba con un reproductor de video).

En su regreso a la ‘normalidad’, los Globos de Oro -que no tienen actos musicales- volvieron a probar que, en términos de espectacularidad, se encuentran muy lejos de otras ceremonias grandes de premios; pero su ambiente casual y hasta caótico -se distingue por servirle alcohol a sus asistentes- dio pie a ciertos momentos interesantes.

El maestro de ceremonias fue Jerrod Carmichael, un comediante afroamericano que no fue todo lo gracioso que se esperaba pero que, evidentemente, no dejó de mencionar lo que sucedió con la Asociación de Prensa Extrajera, sobre todo en lo que respecta a las denuncias que se hicieron en su momento por la falta completa de integrantes negros en sus filas.

Carmichael, quien tuvo que lidiar constantemente con el ruido que provenía de un público claramente animado por el licor, no dio mucho en el blanco con sus bromas, a diferencia de lo que ocurrió con el emblemático Eddie Murphy, quien, luego de recibir el premio Cecil B. DeMille Award por su trayectoria, se las arregló sin problemas para protagonizar uno de los instantes más divertidos de la velada.

“Tengo que decirles que hay una estrategia definitiva para lograr el éxito, la prosperidad, la longevidad y la paz mental”, dijo. “Paga tus impuestos, preocúpate de tus asuntos y deja el nombre de la esposa de Will Smith fuera de tu p… boca”.

Ana de Armas a su llegada.

Ana de Armas a su llegada.

(Jordan Strauss/Invision)

Ganadores y ausentes

En lo que respecta a los premios, la ceremonia coronó a lo grande a “The Fabelmans”, la película semi-autobiográfica de Steven Spielberg, que se llevó tanto el trofeo a Mejor Película – Drama como el de Mejor Director, y a “The Banshees of Inisherin”, que hizo lo mismo en la terna de Mejor Película – Musical o Comedia, el ya citado rubro de Mejor Actor y la categoría de Mejor Guion de una Pelicula.

Por su lado, Michelle Yeoh (quien se enfrentó sonoramente al recorte de su discurso con la tonada musical) se hizo acreedora a la estatuilla como Mejor Actriz en una Película – Comedia o Musical por su rol en “Everything Everywhere All at Once”, mientras que Austin Butler se fue a casa con el premio al Mejor Actor en una Película – Drama, desplazando al supuesto favorito Brendan Fraser (de “The Whale”), quien, de todos modos, se ausentó como acto de protesta por la falta de atención adecuada a una acusación de agresión sexual que lanzó en el 2018 contra el entonces presidente de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, Philip Berk.

Tampoco se vio por ahí a Tom Cruise, protagonista de un trabajo de grandes dimensiones que tenía dos nominaciones (nos referimos a “Top Gun: Maverick”), pero que, luego del escándalo del 2021, devolvió los tres Globos que había recibido en diferentes ocasiones.

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