CRÍTICAS. Una muñeca peligrosa, dos familias en aprietos y más estrenos en salas y plataformas

El inicio del 2023 nos sorprende no solo con un clima particularmente gélido y unas lluvias que parecen no tener fin, sino también con una renovación decente de cartelera que tiene mucho que ver con el lanzamiento de títulos valiosos que por una u otra razón no se distribuyeron por aquí durante el pasado calendario. Pero también tenemos ante nosotros dos propuestas de terror que no dejan de resultar atractivas.

M3GAN

Director: Gerard Johnstone

Reparto: Allison Williams, Violet McGraw, Ronny Chieng

Género: Terror / Ciencia ficción

Cuando se dio a conocer la existencia de esta cinta, lo primero que vino a nuestra mente es que se trataba de una simple imitación de la historia contada en la franquicia de “Chucky”, justificada por su evidente giro femenino. Y no podrían habernos condenado por ello, ya que todo el mundo sabe que Hollywood no se encuentra precisamente lleno de ideas novedosas, sobre todo cuando hablamos de estrenos de enero.

Afortunadamente para los amantes del terror, “M3GAN” es mucho más de lo que insinuaba. No es una película original, ni mucho menos virtuosa; pero además de tomar un desvío saludable en la ruta marcada por el Muñeco Diabólico, posee unas referencias a “Terminator” y a “Frankenstein” que, nuevamente, no apuntan a nada que no hayamos visto, pero que han sido combinadas por la hábil guionista Akela Cooper (“Malignant”) y el eficiente director debutante Gerard Johnstone con comentarios moderadamente ingeniosos sobre la adicción por los aparatos electrónicos y las posibilidades de la Inteligencia Artificial, logrando con ello un relato de lo más entretenido.

“M3GAN” es una de esas raras producciones de terror que cumplen su cometido pese a tener una calificación PG-13, incluso cuando maneja temas absolutamente oscuros y tiene al frente a una niña: Cady (Violet McGraw), una pequeña de 9 años que pierde a sus padres en un terrible accidente automovilístico en el que ella misma participó y que la deja en manos de su tía Gemma (Allison Williams), una experta en robótica que, ante su propia incapacidad para lidiar con la situación de su sobrina, le pone como compañera permanente al prototipo de la sofisticadisíma muñeca que planea poner en el mercado a través de la compañía de juguetes para la que trabaja.

Evidentemente, M3GAN -que es el robot, claro- no está dispuesta a seguir las instrucciones de su creadora, aunque no es realmente su culpa, porque es solo una máquina inocente a la que no le han dado protocolos morales. Como pueden ver, la parte del ‘mensaje’ no tiene mucho sustento, y eso es probablemente lo más débil -y ‘mainstream’- del filme, sumado a la falta de personajes humanos realmente convincentes; pero la muñeca, elaborada con la ayuda de una actriz maquillada y realzada con el empleo de unos efectos digitales completamente impresionantes, es una maravilla.

ALCARRÀS

Directora: Carla Simón

Reparto: Jordi Pujol Dolcet, Anna Otín, Xenia Roset

Género: Drama

Lo primero que hay que señalar, en beneficio de los espectadores que no entiendan bien el inglés, es que, si bien esta es una producción procedente de la Madre Patria, no se encuentra hablada en español, sino en catalán, lo que significa que será proyectada en ese lenguaje con subtítulos en el idioma oficial del país donde vivimos durante las funciones que se iniciarán este viernes en el Laemmle Glendale y el Laemmle Monica Center, ambos en el área de Los Ángeles.

Hecha la salvedad, debemos decir que esta fue la propuesta designada por su país de origen para tratar de competir en la categoría de Mejor Película Internacional del Oscar (finalmente, no quedó en la lista de pre nominadas), y que llega antecedida por su triunfo en la edición más reciente de la Berlinale, donde se hizo acreedora al León de Oro. No le falta entonces prestigio, y por lo que hemos podido ver, calidad.

La originalidad de su propuesta llega marcada desde el inicio mismo, cuando se nos presenta a una vasta familia de melocotoneros radicada en un pequeño pueblo rural. La existencia aparentemente apacible del clan se ve perturbada cuando sus integrantes son informados de la pérdida de sus tierras de cosecha, a través de un proceso irreversible que empieza a provocar problemas internos cada vez más serios.

Pese al dramatismo inherente de la premisa, la directora y guionista Carla Simón evita constantemente el tremendismo y filma todo con un estilo naturalista que no deja por ello de ser meticuloso y conmovedor, mientras trabaja con un reparto no profesional que no deja nunca de impresionar. Curiosamente, “Alcarràs” plantea temas y situaciones que son igualmente analizados en “Mars One”, la cinta brasileña que se estrena esta misma semana y que reseñamos a continuación.

MARS ONE

Director: Gabriel Martins

Reparto: Cícero Lucas, Camilla Damião, Rejane Faria

Género: Drama

Luego de haber sido la pieza central en la edición más reciente del Hollywood Film Festival, llega directamente a la plataforma de Netflix “Mars One”, la apuesta de Brasil para el Oscar que, sin haber logrado insertarse en la competencia, merece definitivamente ser vista por cualquiera que se interese en el estado actual del cine procedente de países que no se encuentran siempre en el radar internacional.

“Mars One” (cuyo título original es “Marte Um”) se inicia con el anuncio del triunfo del utraderechista Jair Bolsonaro en las elecciones presidenciales del 2018, y en el trascurso de su historia, seremos testigos de muchos de los efectos nocivos del capitalismo salvaje en la clase trabajadora, lo que será motivo de momentos dramáticos y potencialmente trágicos que, en otras manos creativas, podrían hacer que esto se transforme en un melodrama.

Sin embargo, en medio de las reflexiones sociopolíticas que ofrece, el director y guionista Gabriel Martins decide incluir a la esperanza, por lo que presenta el relato desde la perspectiva de una familia afrodescendiente de clase media que, en medio de las inevitables diferencias de pensamiento que existen entre sus integrantes, parece estar mucho más equipada para enfrentarse a las vicisitudes de la vida de lo que podría esperarse.

“Mars One” no se encuentra libre de simplificaciones y de momentos que algunos podrían adjudicar al empleo de una agencia determinada, y eso es algo que podría haberse remediado con un trabajo más fino de guion; pero lo cierto es que todos sus personajes están bien construidos -desde el trabajador de limpieza explotado que intenta desesperadamente que su hijo menor juegue profesionalmente el futbol pese a que este quiere ser un astrofísico, hasta la adolescente lesbiana que ha decido dejar el hogar paterno- y que los resultados son indudablemente conmovedores.

CANDY LAND

Director: John Swab

Reparto:

Género:

Si estás con ganas de ver una de esas películas intensas y despiadadas que apelan a momentos extremos y pueden convertirse sin problemas en títulos “de culto”, tu mejor opción para esta semana es “Candy Land”, que se estrena este viernes en salas selectas (incluyendo el Lumiere Music Hall de Beverly Hills) y en Video On Demand, y que no se caracteriza precisamente por su dulzura.

Sin estar a la altura de “X”, el notable filme de Ti West con el que podría compartir un cartel doble, “Candy Land” posee una ferocidad y un sentido del realismo que le debe aparentemente mucho a las experiencias de vida de su director y guionista John Swab, quien ha hecho seis largometrajes en seis años, aunque ninguno de ellos ha logrado destacar fuera de los confines del cine independiente.

No sabemos si la nueva película cambiará estas circunstancias, pero estamos seguros de que, con su combinación de terror, ‘thriller’ y esa clase de historias de temática criminal que tanto parece favorecer el realizador, encontrará a un público interesado en esta clase de propuestas. En este caso, Swan nos traslada a una zona de descanso de camioneros en un lugar perdido de los Estados Unidos para presentarnos a un grupo de prostitutas -en el que se incluye a un hombre- que se gana la vida ofreciendo sus servicios sexuales a quienes pasan por ahí.

Se trata, naturalmente, de un trabajo peligroso y poco apetecible que desempeñan al inicio sin mayores dramas, y que es retratado con una naturalidad sustentada en un correcto desarrollo de los personajes. Pero las cosas empiezan a cambiar tras la llegada de Remy (Olivia Luccardi), una tímida muchacha que acaba de escapar de un culto religioso y que podría ser mucho más peligrosa de lo que aparenta. Todas las chicas están bien, pero lo mejor de “Candy Land” (que a partir de cierto momento se pone demasiado predecible) es sin duda Luccardi, quien pasa perfectamente de la inocencia más convincente a la demencia más pura.

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