CRITICAS. Un Cyrano de altura, un Dave Grohl endemoniado y más estrenos de cine

Falta poco más de un mes para que se produzca la ceremonia del Oscar, lo que permite todavía que los exhibidores presenten ante las grandes audiencias algunos de los títulos que se encuentran ya nominados. Esta semana tendremos en cartelera uno de ellos, así como otras propuestas de interés que podrás descubrir en las siguientes líneas.

CYRANO

Director: Joe Wright

Reparto: Peter Dinklage, Haley Bennett, Kelvin Harrison Jr.

Género: Musical / Romance / Drama

Cualquiera que tenga cierto conocimiento de la cultura popular conoce de algún modo la historia de Cyrano, el hombre valiente e intelectual cuya prominente nariz fue un obstáculo (más psicológico que físico) para el desarrollo del romance que anhelaba lograr con la bella Roxanne.

El personaje ha tenido incluso presencia en la cultura latina, gracias sobre todo a la interpretación de José Ferrer en la versión fílmica de 1950 que le dio el Oscar al actor boricua; y, más recientemente (en el 2007), se lanzó una adaptación venezolana y contemporánea (llamada “Cyrano Fernández”) que tenía como protagonista a Édgar Ramírez.

En ese sentido, y en el plano estricto de la originalidad, parecería ser poco lo que está en capacidad de ofrecer la nueva “Cyrano” del británico Joe Wright (“Atonement”, “Darkest Hour”), que mantiene a grandes rasgos la premisa y el periodo temporal de la obra original de Edmond Rostand. Pero el presente filme se basa en un musical reciente (se estrenó en el 2018) que buscaba alejarse del tipo de actor al que se ha encomendado el papel a lo largo del tiempo, por lo que colocó en el rol principal a Peter Dinklage (“Game of Thrones”), cuya pequeña estatura contrasta con la inmensidad de su talento, y que repite el plato en la entrega que se verá en los cines a partir de esta noche.

En sus manos, el célebre soldado y romántico por excelencia adquiere una nueva vida que involucra plenamente al intérprete de manera tanto física como expresiva; y si bien el mismo actor no es precisamente un gran cantante (le va mucho mejor por ese lado a su contraparte amorosa, otorgada a la encantadora Haley Bennett), su carisma y la intensidad de su ‘performance’ son suficientes para deslumbrar, como lo son también el fastuoso diseño de producción y el esmero en la confección de un vestuario que le ha brindado a esta cinta su única nominación al Oscar, cuando al menos Dinklage merecía mayor consideración.

STUDIO 666

Director: B. J. McDonnell

Reparto: Dave Grohl, Taylor Hawkins, Pat Smear

Género: Comedia / Terror / Sobrenatural

Hubo un momento, hace ya varios años, en el que sentí que Dave Grohl estaba hasta en la sopa. Presente en cada festival rockero que se producía en Los Ángeles y en toda ceremonia televisiva que necesitaba de un pequeño acto de guitarras con distorsión, el líder de Foo Fighters parecía estar demasiado involucrado con la gran industria como para no despertar desconfianza en la comunidad de la que surgió.

Pero el tipo no me ha caído nunca mal, y negar sus aportes a un género que no se encuentra precisamente en su mejor momento sería absolutamente mezquino. En ese sentido, el aprecio que se le tenga a “Studio 666” (la película que se estrena este fin de semana de manera amplia en salas estadounidenses) dependerá de lo que uno piense del ex baterista de Nirvana, ya que el proyecto mismo puede ser visto como un acto adicional de vanidad por parte suya.

Y es que estamos ante una comedia de terror donde, por supuesto, él es el protagonista, interpretando una versión de sí mismo que, con la finalidad de grabar su siguiente álbum en un ambiente distinto al habitual, se traslada con los demás integrantes de Foo Fighters a una casona de Encino, California sobre la que pesa una extraña maldición. Una vez allí, las cosas empiezan a salirse rápidamente de control, con un Grohl cada vez más obsesionado con crear la canción perfecta de heavy metal y la sucesión de una serie interminable de asesinatos brutales que son filmados a la usanza de la serie B, es decir, con escasos (o nulos) intentos de realismo.

Si te ubicas en sus coordenadas, la producción (que apela con descaro a situaciones vistas en clásicos auténticos como “Evil Dead” y “The Shining”, pero agregándoles contundentes momentos musicales y diversos ‘cameos’ que los fans disfrutarán) es sumamente entretenida, aunque la premisa de su argumento -excesivamente simple- se extiende mucho más allá de lo recomendable y el asunto entero no termina dando miedo ni produciendo demasiadas risas.

SERVANTS

Director: Ivan Ostrochovský

Reparto: Samuel Skyva, Vlad Ivanov, Samuel Polakovic

Género: Drama / Histórico

La propuesta más artística y osada de la semana llega de la mano de “Servants” (disponible desde este viernes en la modalidad de Virtual Cinema, en Video On Demand y en formato Digital) una contundente cinta europea que, a pesar de su brevedad (dura cerca de 80 minutos), deja una fuerte impresión debido a la maestría con la que se encuentra realizada y al modo en que presenta una temática que no se ha tratado de manera exhaustiva en la gran pantalla.

En concreto, la impresionante película en blanco y negro nos traslada a la Checoslovaquia de 1980, que se encontraba bajo el control de un gobierno supuestamente comunista y dependiente de la Unión Soviética. Una vez allí, nos introduce en un seminario católico destinado a la formación de aspirantes a sacerdotes cuyos dirigentes, enfrentados siempre a una posible clausura, se ven forzados a permitir la intervención de unos agentes policiales obsesionados con el mantenimiento más estricto de las reglas.

Distinguido por la implementación de una composición visual de enorme creatividad y por la presencia de una estética siniestra que transmite perfectamente el sentido de opresión en que se encuentran los personajes -empezando por los jóvenes estudiantes Juraj (Samuel Skyva) y Michal (Samuel Polakovič), quienes deben elegir entre el confort de la obediencia ciega y el peligro del desafío al poder-, el filme se convierte en una experiencia visceral que, adicionalmente, nos acerca de manera original a un fenómeno del que sabemos poco y del que deberíamos saber más, en vista de lo que viene sucediendo ahora mismo en esa región.

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