CRÍTICAS. Sonrisas escalofriantes, revueltas populares y más estrenos en salas

Esta semana, los títulos de la cartelera presencial a los que tuvimos acceso por adelantado, y que eran lo que más llamaban nuestra atención, se inclinan curiosamente hacia el plano documental, pero no dejan de lado las propuestas vinculadas a un cine de terror que no podría ser más apropiado en vista de la próxima llegada del Halloween.

SMILE

Director: Parker Finn

Reparto: Sosie Bacon, Jessie T. Usher, Kyle Gallner

Género: Terror

Si te gustan las películas de terror que responden a las convenciones del ‘mainstream’, pero no dejan por ello de tener garra y una puesta en escena elevada, es probable que disfrutes mucho de “Smile”, una cinta de género que no pasará a la posteridad, pero que es lo suficientemente entretenida, estilizada y atemorizante como para satisfacer los gustos de quienes acuden a las multisalas en busca de sobresaltos.

Aquí, Sosie Bacon, hija del famoso Kevin, interpreta a la Dra. Rose Cotter, una terapista que, luego de sufrir una experiencia especialmente traumática con una paciente (se ve casi al inicio, y es quizás el momento más impresionante del filme), empieza a tener una serie de visiones perturbadoras que los demás atribuyen a un estado mental causado por la tragedia, pero que poco a poco van revelándose como circunstancias sobrenaturales.

Bacon, que es una actriz evidentemente capaz, resulta de lo más convincente como una mujer agobiada por el estrés y el temor; pero no se le da tiempo suficiente para desarrollar al personaje antes del hecho que desencadena su desgracia, y con el paso de los minutos, termina agobiando con el nerviosismo permanente de su personaje, a lo que se suman algunas escenas innecesarias cuya existencia tiene que ver sin duda con el hecho de que la película entera se encuentra basada en un cortometraje del mismo director y guionista, Parker Finn.

Por fortuna, Finn, quien debuta con esto en el largometraje, muestra un indudable talento visual y una gran habilidad para generar miedo incluso en medio de los numerosos ‘jump scares’ que presenta, aunque sus recursos estéticos no sean siempre originales y, ante la necesidad de extender considerablemente el relato original, caiga también en inconsistencias y en vacíos de lógica. Sea como sea, nunca nos aburrimos, pese a que la película dura casi 2 horas.

MI PAÍS IMAGINARIO (MY IMAGINARY COUNTRY)

Director: Patricio Guzmán

Género: Documental

Patricio Guzmán, el documentalista más renombrado de Chile y, además, el más interesado en el análisis de problemáticas políticas, regresa desde este viernes a las salas del Sur de California (más precisamente, a las del Laemmle NoHo 7) con su trabajo más reciente, “Mi país imaginario” (“My Imaginary Country”), un recuentro vibrante y creativo del estallido social que se produjo en su país de origen entre los últimos meses del 2019 y los primeros del 2020.

Guzmán, que vive en París desde hace mucho tiempo, tiene ya 81 años, y algunas de las limitaciones habituales de su estilo, como usarse a sí mismo en el papel de narrador pese a no tener una voz precisamente entusiasta, se repiten en el filme. Pero uno de los aspectos más interesantes por aquí es que, a pesar de pertenecer a la vieja guardia de la izquierda, el veterano cineasta se abre completamente a las modalidades actuales del progresismo, haciendo que todos los testimonios en la película provengan de mujeres y subrayando el rol del feminismo en unas revueltas que, sin embargo -y como se señala también en la pantalla-, no tuvieron un liderazgo claro.

El reciente rechazo de los votantes chilenos a una nueva Constitución guiada por esos mismos principios sociales ha demostrado en la práctica que las cosas por allá son mucho más complicadas de lo que podía esperarse, y compromete sin duda alguna el tono idealista de un documental que concluye de manera optimista con la elaboración de la misma Carta Magna; pero escuchar las experiencias de las activistas -entre ellas, las integrantes del Colectivo Las Tesis- y ver los esfuerzos que hicieron para lograr cambios absolutamente necesarios acerca al espectador a una realidad que no puede ocultarse más, y que viene acompañada por impresionantes imágenes de los enfrentamientos entre los manifestantes civiles y la policía militarizada, filmados a veces con el uso de ‘drones’ y plasmados frecuentemente con una innegable tendencia artística.

DIO: DREAMERS NEVER DIE

Directores: Demian Fenton, Don Argott

Género: Documental / Música

Antes de lanzarse en formatos de visionado casero durante una fecha todavía no anunciada, “Dio: Dreamers Never Die” fue elegida para tener dos días únicos de exhibición en salas tanto estadounidenses como de otras partes del mundo; la primera fue el miércoles que acaba de pasar, y la segunda es el domingo 2 octubre, con una disponibilidad de cines que puedes encontrar en este enlace.

Si eres un fan del personaje retratado, no debes perder la oportunidad de ver en pantalla gigante un documental que, por supuesto, trata sobre la vida y las obras de Ronnie James Dio, uno los vocalistas más legendarios -sino el más legendario- de la escena del heavy metal. Y es que si bien estamos ante un trabajo que no tiene ni por asomo el vuelo artístico ni las virtudes cinematográficas de proyectos similares que tienen que verse casi de manera obligatoria en un recinto de esta clase -el más claro ejemplo de ello es “Moonage Daydream”, dedicado a David Bowie-, la comunidad a la que se dirige principalmente esto no cuenta con muchos espacios de reunión.

No se puede tampoco ignorar el hecho de que la poderosa música que se muestra lo largo del filme sonará probablemente de modo increíble en un cine debidamente equipado, pese a que, por ese lado, el documental peca al privilegiar a las ‘cabezas parlantes’ (hay fragmentos de entrevistas con figuras de la talla de Geezer Butler, Tony Iommi, Rob Halford, Lita Ford, Rudy Sarzo, Vinny Appice y muchos otros, aunque quien habla más es Wendy, la viuda y manager del cantante).

Sea como sea, los testimonios que se dan, llenos de anécdotas que hasta los seguidores acérrimos del legendario vocalista no deben conocer del todo, sumados a la exhibición de algunas grabaciones inéditas, imágenes de archivo, registros de audio con el mismo Ronnie y una que otra dramatización, terminan por ofrecernos un retrato realmente completo y hasta conmovedor de un hombre de prodigiosa voz, de incontestable profesionalismo y de amabilidad comprobada cuyas imperfecciones se dejan prácticamente de lado, más allá de referencias a su obsesión por el perfeccionismo. A fin de cuentas, este es un documental oficial y autorizado, y el cariño que hay en él por el desaparecido ídolo no podría ser más evidente.

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