CRÍTICAS. Justin Long vuelve al terror, una experiencia trans en Brasil y más estrenos de la semana en salas

Más allá de la infernal ola de calor que sigue azotando nuestras costas, acaba de terminar de manera oficial el verano, y como a la industria le encarga aprovechar al máximo las celebraciones de cada temporada, este fin de semana, la cartelera estadounidense debuta al menos tres títulos de terror evidentemente destinados a adelantar el Halloween. Por diversos motivos, no he podido ver el de mayor perfil comercial, “Barbarian”, que viene recibiendo ya críticas adelantadas de lo más positivas; pero sí dos propuestas del mismo género que también se estrenan y que son absolutamente dignas de aprecio, como lo trato de demostrar a continuación.

HOUSE OF DARKNESS

Director: Neil LaBute

Reparto: Justin Long, Kate Bosworth, Gia Crovatin

Género: Terror

Este filme, que se encuentra desde hoy en salas selectas y estará disponible desde el 13 del mismo mes en Video On Demand, es la segunda oferta inspirada en el “Drácula” de Bram Stoker que se lanza en dos semanas, poco después de “The Invitation”, un título orientado a los devotos de “Twilight” que dejó mucho que desear y que sigue en cartelera. Pero, a diferencia de esa producción, “House of Darkness” es uno de los mejores estrenos del género en el 2022, amparado en sus actuaciones inspiradas, en su creativa ambientación y en un tono habitualmente juguetón que se rompe en los momentos adecuados para darle paso a la intensidad propia de la escuela de los sustos con orientación adulta.

La cinta tiene además al frente a Justin Long, uno de los actores más reconocibles del horror en los últimos años -ha estado en la saga de “Jeeper Creepers”, en “Drag Me to Hell”, en “Tusk” y, desde esta semana, protagoniza no solo “House of Darkness”, sino también “Barbarian”-, así como un intérprete cuyas habilidades para la comedia le han otorgado una conexión especial con el público, lo que resulta particularmente útil para un trabajo que lo lleva a ponerse en la piel de Hap, un hombre que, en medio de todas sus mentiras y manipulaciones, resulta todavía hasta cierto punto simpático.

En realidad, no pasa mucho en la nueva cinta de Neil LaBute (“In the Company of Men”) en términos de argumento, y en ese sentido, el guion se siente de algún modo limitado y repetitivo; pero esta suerte de inercia propicia la fascinante dinámica de ‘tira y afloja’, de seducción y rechazo que se produce entre “Hap” y Mina, la hermosa rubia aparentemente multimillonaria que lo recibe en su casa/mansión poco después de haberlo conocido en un bar y que es interpretada estupendamente por Kate Bosworth, quien tiene también experiencia en el asunto de los sustos (como lo prueba su participación en “Before I Wake” y “The Domestics”).

Si posees un mínimo de cultura terrorífica, el nombre de la chica te dirá ya por dónde va la cosa; pero LaBute -que es también dramaturgo y le saca mucho lustre a sus diálogos- se las ingenia de algún modo para que los trámites no sean del todo predecibles, incluso cuando genera irremediablemente comparaciones con “Promising Young Woman”.

SPEAK NO EVIL

Director: Christian Tafdrup

Reparto: Morten Burian, Sidsel Siem Koch, Fedja van Huêt

Género: Terror

En el cine de terror, las cosas malas suceden frecuentemente porque quienes sufren sus consecuencias toman decisiones equivocadas. En las películas menos cuidadas, estas decisiones suelen ser tan irracionales que caen en la estupidez, lo que les quita credibilidad; pero, en los trabajos de mayor nivel, surgen por motivos comprensibles, al menos para los personajes que se encuentran representados.

Eso es lo que sucede en “Speak No Evil” (“Gæsterne”), un excepcional filme danés que se encuentra desde hoy en salas selectas de Los Ángeles y Nueva York, que estará disponible en Shudder a partir del 15 de septiembre y que no se apresura en mostrar escenas propias del género, sino que va desarrollando poco a poco una tensión que termina siendo insoportable y que, sí, nos conduce finalmente a un desenlace de lo más violento e impactante -nada apropiado para estómagos débiles- mientras cuenta la historia de una apacible familia danesa -conformada por Bjørn, Louise y su pequeña hija Agnes- que traba amistad con una familia holandesa -integrada por Patrick, Karin y su hijo Abel- durante un viaje de placer a Italia.

Pese a que no tienen mucho en común con Patrick y Karin -o quizás precisamente por ello-, Bjørn y Louise deciden aceptar la invitación que estos les hacen para visitar su casa de campo en Holanda, lo que es ciertamente una idea muy mala pero nos permite ser testigos de un relato que no toma necesariamente la ruta que esperábamos, en el que todas las actuaciones -incluyendo las de los niños- son destacadas y en el que la incomodidad creciente que sentimos al lado de los protagonistas parece deberse primero a las diferencias de idioma y de idiosincrasia que existen entre los personajes, aunque tiene en realidad un trasfondo mucho más siniestro.

PRIVATE DESERT

Director: Aly Muritiba

Reparto: Antonio Saboia, Pedro Fasanaro, Thomas Aquino

Género: Drama

La apuesta brasileña para las nominaciones del Oscar del 2022 en la categoría de Mejor Película Internacional llega finalmente a Los Ángeles (más precisamente, a las salas Laemmle Monica Film Center y Laemmle NoHo 7) para contar una historia de temática LGBTQ+ que, pese a su falta de sutileza narrativa, merece verse por su esmerada factura, sus dedicadas actuaciones y la presentación de un relato de temática evidentemente actual que, además, surge de un país que se encuentra gobernado por un presidente de extrema derecha cuyos ideales no podrían ser más opuestos a los que se presentan por aquí.

Y es que, sin tratar de dar un mensaje concluyente ni de forzar un final feliz, “Private Desert” (“Deserto particular”) evita las truculencias y los excesos para exhibir a una sociedad sudamericana que, en términos generales, no es retratada como un epicentro de la homofobia, pero que se ve afectada por conductas individuales de intolerancia e incomprensión como las que tiene el protagonista Daniel (Antonio Saboia), un rudo policía de Curitiba que se encuentra temporalmente sin trabajo debido a un incidente de violencia y que mantiene una relación a distancia con Sara (Pedro Fasanaro), una persona joven y atractiva que, obviamente, no es lo que él espera que sea, y que vive por su parte en Sobradinho, un pueblito ubicado en el extremo opuesto del mismo país.

El hecho de que Sara no corresponda al molde convencional de género es algo que notamos casi desde el inicio pese a que la vemos solamente a través de las conexiones por internet que tiene con Daniel, quien ignora completamente esa posibilidad, lo que afecta sin duda la credibilidad de la historia. Sin embargo, una vez que Daniel decide emprender el largo viaje que debe hacer para encontrarse con ella y que nos presenta tanto a Sara como a Robson, la versión supuestamente masculina con la que ella guarda las apariencias -interpretada del mismo modo por Fasanaro-, nos colocamos frente a un personaje fascinante cuya vida resulta sin duda mucho más interesante que la de su amante virtual.

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