A los 90, John Williams sigue siendo el amo y señor de las bandas sonoras

“Si siguen recibiéndome así, voy a tener que vivir hasta los 100”, le dijo John Williams a la gigantesca audiencia que abarrotaba ayer por la noche las instalaciones del Hollywood Bowl, poco después de aparecer en el escenario para conducir a la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles durante la primera de tres fechas consecutivas en el encantador recinto al aire libre del Sur de California (la segunda es hoy y la de cierre este domingo).

No era la primera vez que el maestro creador de algunas de las piezas musicales más relevantes en la historia del cine hacía algo semejante; de hecho, esta clase de presentaciones suyas al lado de la misma orquesta se han venido dando en el Bowl desde hace mucho tiempo. Pero nunca habíamos visto a una multitud tan emocionada, sobre todo para un concierto de esta clase; y esa reacción tuvo sin duda que ver con que, más allá de ser una leyenda, era la primera vez que Williams se presentaba de este modo luego de haber cumplido 90 años, el pasado 8 de febrero.

Sin necesidad de ayuda alguna, el prolífico autor estadounidense entró y salió de la tarima en más de una ocasión, se mantuvo de pie a lo largo de una faena que se extendió aproximadamente a lo largo de una hora y media y conversó frecuentemente con los asistentes, brindando detalles interesantes sobre las composiciones que presentaba, como sucedió tras el saludo arriba descrito, cuando dio cuenta de “Hedwig’s Theme” y “Harry’s Wondrous World”, dos números específicamente creados para la saga cinematográfica de Harry Potter. (Si nos preguntan, el primero es mucho mejor: los arranques de solo celesta que tiene son simplemente sublimes).

En vista de los cuantiosos aportes que le ha hecho a la música contemporánea, Williams no puede complacer a todo el mundo durante sus recitales, y es evidente que no le interesa solamente interpretar los “grandes éxitos” -que son los que quiere escuchar la multitud-, por lo que incluye en sus repertorios actuales piezas recientes que no están necesariamente a la altura de sus mejores obras (aunque muchas veces sorprendan) u omite por completo algunas que creíamos infaltables (como el tema central de “Jaws”, que nunca hemos escuchado con su batuta al mando y que merecía realmente haber estado presente este viernes, debido a que la película acaba de ser reestrenada en salas en formatos de 3D y de IMAX).

En ese sentido, podría decirse de algún modo que el inicio del show fue anticlimático, porque le correspondió a “Olympic Fanfare & Theme”, una pieza hecha para las Olimpiadas de 1984 que, al menos para mí, resultaba bastante desconocida. Pero fue acompañada por una serie de imágenes recientes de atletas estadounidenses, entre los que se encontraba Kobe Bryant; y en esos momentos, pude notar la emoción que provocó en mi acompañante, un colega de la sección de Deportes. A fin de cuentas, todo depende del cristal con que se mire.

Tampoco esperábamos escuchar un compendio de los temas musicales de “Fiddler on the Roof”, especialmente porque la autoría del musical transformado luego en filme no le corresponde a Williams, sino a Jerry Bock. Sin embargo, Williams presentó la selección con unos arreglos propios de auténtico lujo, y, además, la utilizó para exhibir por todo lo alto los talentos de una violinista incuestionablemente virtuosa que dejó a la plaza boquiabierta mientras se entregaba al complejísimo solo.

El compositor y conductor John Williams durante una de sus presentaciones en el Hollywood Bowl.

El compositor y conductor John Williams durante una de sus presentaciones en el Hollywood Bowl.

(Craig T. Mathew/Mathew Imaging)

La misma instrumentista se puso luego al mando del tema central de “The Schindler’s List”, logrando estrujarnos el corazón con la sobrecogedora melodía de una composición que podrá referirse al Holocausto, pero que es capaz de conmover a cualquiera.

En todo caso, no faltaron las novedades, como el debut en el Bowl del tema de la serie televisiva de Obi-Wan Kenobi, incluido en el infaltable segmento dedicado a la saga de “Star Wars” que, esta noche, incluyó a “Scherzo for X-Wings” -de “The Force Awakens”- y a “Throne Room & Finale” -de “A New Hope”-, dándole pie a la danza aérea de espadas láser de juguete que forma parte de la experiencia, y que es un espectáculo aparte.

Fuera del programa oficial, Williams se animó a ofrecer un estreno absoluto de lo más significativo: el del tema correspondiente a Helena, personaje que será interpretado por Phoebe Waller-Bridge en “Indiana Jones 5”, una superproducción que no tiene todavía ni siquiera un nombre oficial.

“[El director de la película] Jim [Mangold] me dijo que porqué no la tocaba en el Bowl, y lo respondí, ‘¡Pero no saldrá hasta el próximo año!’ ‘¡No importa; tócala!’”, recordó el maestro, antes de describir al personaje como “una mujer fatal y aventurera” que merecía una pieza digna de “una estrella antigua del cine”. En efecto, la delicada y llevadera pieza -que no nos voló la cabeza- tenía ecos del Hollywood clásico.

A continuación, Williams arremetió con el tema principal de “Riders of the Lost Ark” -que sí es notable- y dio la estocada final con “The Imperial March”, el magistral corte de “The Empire Strikes Back” que ha sido llevado incluso a versiones ‘metaleras’ debido a su contundencia. Y pese a que todo lo que condujo estuvo desprovisto de las imágenes respectivas en las pantallas gigantes (seguimos sin entender bien el problema de los derechos), el público lo adoró.

Las mismas pantallas se encontraron mucho más ajetreadas durante el acto inicial del show, donde David Newman dirigió a la filarmónica en una serie de vívidas interpretaciones que, en su mayoría, contaron con sus contrapartes visuales, como fue el caso de los fragmentos de “Sunset Blvd.”, de la hilarante interacción con escenas animadas de “Batton Bunny” (protagonizada por un Conejo Bugs con ínfulas de director) y de “With Malice Toward None”, la pieza de la cinta de “Lincoln” que fue escrita por Williams y que se inmiscuyó también en la velada.

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