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ESTRENOS. ‘Rent-A-Pal’ convence con su terror ‘retro’ y ‘lo-fi’

Con pandemia o sin ella, la gente adora ser asustada, como lo demuestra el hecho de que el cine de terror es no solo uno de los géneros más vistos en el mundo entero, sino probablemente el que le gusta más a los latinos.

Y aunque nuestra ciudad no tiene ahora salas abiertas, el ‘streaming’ en plataformas de suscripción y el VOD son opciones que se prestan perfectamente para esta clase de cintas, sobre todo cuando son independientes y de bajo presupuesto, como es el caso de “Rent-A-Pal”, que se lanza esta semana en la segunda modalidad y en los cines que se encuentran abiertos en otras partes del país.

“Rent-A-Pal” es una producción de IFC Midnight, una división de la compañía de distribución cinematográfica IFC que se dedica a filmes oscuros y ‘raros’ y que, en esta ocasión, da particularmente en el clavo con un trabajo que promete convertirse en obra de culto ya que, a pesar de no tener grandes pretensiones, recurre a una premisa ingeniosa y aprovecha con esmero los recursos que tenía disponibles.

Pese a no haber contado con grandes sumas de dinero, esta es además una cinta de época, porque nos traslada al año 1990 para contar la historia de David (Brian Landis Folkins), un hombre en su cuarta década de vida que dedica todo su tiempo al cuidado de su anciana madre Lucille (Kathleen Brady), quien sufre de demencia. Esto complica naturalmente sus perspectivas sociales y amorosas, a lo que se suma la presencia de unos trastornos de conducta que no son del todo evidentes al principio del relato.

En ese sentido, “Rent-A-Pal”, que es la ópera prima de Jon Stevenson (también autor del guion), se toma las cosas con calma, ya que toda su primera parte insinúa la posibilidad de encontrarnos ante un drama sensible sobre un hombre solitario y cariñoso que intenta conseguir una cita romántica recurriendo a un servicio de video que le permite ver a las posibles candidatas en cintas de VHS (lo que establece una curiosa conexión con lo que ofrecen actualmente aplicaciones como Tinder).

Pero el asunto se va saliendo de control cuando empezamos a percibir la conexión obsesiva que el mismo David estable con otra de las cintas que ha adquirido, “Rent-A-Pal” (“Renta un amigo”), en la que aparece un carismático sujeto (interpretado por Wil Wheaton, de “The Big Bang Theory”) que conversa supuestamente con él y que le da en realidad la oportunidad de expresar temores, frustraciones y odios que no habían salido hasta el momento a flote.

Es probable que muchas de las personas que se encuentran en trances semejantes al del protagonista (y que son conocidas a veces como “cuidadores de familiares mayores dependientes”) se sentirían ofendidas ante lo que parece sugerir esta película en relación a su forma de vida si tuvieran conocimiento de la existencia del mismo filme.

Pero los amantes del terror (conscientes de que esto es simplemente una ficción y de que no hay nada sagrado en el género) agradecerán el valor de un trabajo de profundos tintes psicológicos que, además de estar coronado por grandes actuaciones (Landis Folkins lo hace de maravilla), de estar excelentemente fotografiado y de contener los estallidos de violencia hasta el momento adecuado, recurre a una puesta en escena particularmente creativa para lograr reproducir las sensaciones que generaba el uso de tecnologías que ahora lucen arcaicas mientras se las ingenia para mantener constantemente nuestro interés.

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